El casco histórico de Santa Rosa de Copán exhibe muestra de la mejor arquitectura colonial y republicana de Honduras.
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Santa Rosa de Copán

Santa Rosa de Copán nació en 1705, merced a la visión de don Juan García de la Candelaria, capitán de la milicia española en la cercana ciudad de Gracias. La historia señala que en algún momento dentro de sus expediciones militares, don Juan descubrió la zona de Los Llanos o La Sabana; unas tierras ubicadas en un altiplano, cubiertas por un frondoso bosque de pino y regadas por cristalinos riachuelos.

 

Enamorado de la zona, don Juan compró las tierras a la Caxa Real de Guatemala y montó una hacienda a la que denominó Santa Rosa de los Llanos. Gracias a la fertilidad de los suelos y un clima bondadoso, el nuevo hacendado se dedicó al cultivo de los granos básicos y el tabaco, uno de los rubros más importantes de la época.

 

Sus esfuerzos y éxitos pronto atrajeron a nuevos colonos españoles y rápidamente la comunidad creció. Para 1765, era tanto el costo de trasladar el tabaco hasta la ciudad de Gracias y después llevarlo a las factorías de Guatemala, que se decidió crear La Real Factoría de Tabaco en lo que ya era la pequeña pero pujante comunidad de Santa Rosa. La edificación de la fábrica, ubicada en lo que ahora es el Parque Central de la ciudad, marcó el inicio de una carrera ascendente que llevó al asentamiento a obtener el título de villa en 1805 y el de ciudad en 1843.

 

A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, Centroamérica se vio envuelta en una serie de revueltas internas que produjeron numerosos zozobras y calamidades, pero debido a la pujanza de su tabaco y la cercanía con la frontera con Guatemala, Santa Rosa de Copán adquirió prestancia política y no tardó en ser sede del gobierno central en dos ocasiones distintas; fue aquí, particularmente, cuando se le dio el nombre definitivo a la nación de República de Honduras (7 de mayo de 1862).

 

Desde entonces, Santa Rosa de Copán ha continuado creciendo y es ahora el principal polo de desarrollo en el occidente del país. Como un centro prestador de servicios de educación y salud, la ciudad asiste a un sinnúmero de pequeñas comunidades que la rodean. Gracias a ello y sin perder su aire callado y colonial, la ciudad crece alejada de los problemas políticos y sociales que aquejan a las otras grandes urbes del país. La tranquilidad que se respira en Santa Rosa de Copán es sin duda alguna una de sus principales características. Una tranquilidad que se mezcla suavemente con el honesto orgullo de los santarrocenses por su querido llano.

 

Santa Rosa de Copán se encuentra en la zona más montañosa de Honduras; así que no es raro que la ciudad se encuentre entre colinas cargadas de bosques de pino. Su clima es tropical templado, con temperaturas que oscilan entre los 25 y 29 ° C en el verano (marzo – junio) y de 13 a 15° C en invierno (diciembre – febrero). Sin embargo, es común que en estos últimos meses la temperatura pueda bajar a menos de los diez grados centígrados.

 

¿Por qué ir?

La gastronomía de Santa Rosa se ha mantenido invariable a lo largo de los años fusionando sabores precolombinos y criollos para acariciar los paladares de los visitantes. Definitivamente, vale la pena un viaje hasta esta tierra de buen café y extraordinarios puros. Además, un nuevo movimiento cultural, que incluye exposiciones fotográficas, obras de teatro y conciertos, vuelve más interesante el bien conservado casco histórico.

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Una ciudad con mucha historia y abolengo. Se respira un aire de aristocracia y callado orgullo en la plaza central y sus principales calles. Santa Rosa es inolvidable por su café, su tabaco y su arquitectura. Tres temas que tiene que explorar y descubrir; sorpresas agradables le esperan a la vuelta de cada esquina (y no se olvide visitar la botica del Padre Fausto…un mar de conocimientos naturales y efectivos).

El espíritu de la ciudad

Santa Rosa, como la llaman lo locales, es una de las ciudades coloniales más encantadoras de Honduras. Muy pocas ciudades pueden presumir una gastronomía y una arquitectura tan propia como rica. Más de trescientos años datan desde sus inicios; un linaje colonial que arranca con el tabaco y la ganadería como principales columnas de una sociedad que no tardó en desarrollarse sólidamente. No es de extrañar que ahora Honduras ocupe uno de los primeros lugares mundiales en la producción de puros de la mejor calidad. La fábrica La Flor de Copán produce alrededor de sesenta marcas para clientes muy exclusivos distribuidos en Europa, Estados Unidos, China y Rusia. El Plan de Preservación del Centro Histórico ha devuelto a la ciudad el brillo de tener un espacio declarado Monumento Nacional y Patrimonio Cultural de la Nación. La arquitectura colonial parece estar por todas partes y la limpieza de la ciudad es notoria.

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