Interior de la capilla de la Fortaleza de San Fernando de Omoa
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Omoa

A unos minutos de Puerto Cortés se encuentra la ahora apacible ciudad de Omoa. Pero durante los primeros siglos de su fundación, la ciudad puerto vivió numerosos y sangrientos  ataques de piratas y corsarios. Como testigo de aquellos lejanos tiempos permanece con nosotros la Fortaleza de San Fernando de Omoa, el principal baluarte militar de la época colonial de Honduras.

 

En la actualidad, la pequeña Omoa es uno de los puntos turísticos predilectos de visitantes nacionales durante los fines de semana y días feriados. Muchos se acercan a la zona para probar algún platillo salido del mar o pasar el día en las playas municipales o en las de comunidades cercanas como Masca. Aunque pequeña la ciudad, el municipio tiene más atractivos de los que pareciera. Por ejemplo, el Eco Parque Infantil San Ignacio es una reserva privada de bosque  que además comprende un bien montado zoológico con varias docenas de animales de especies nativas y otras exóticas. Varias piscinas ayudan a los viajeros a pasar el día deslizándose por sus toboganes. Para los que desean pernoctar, existen varias cabañas de diferentes tamaños.

 

Otros de sus atractivos  es Rawakala Ecotour, un proyecto eco turístico en una reserva privada donde es posible hacer caminatas por entre la montaña, nadar en una cascada con agua cristalina y deslizarse por entre las copas de los altos árboles con ayuda de poleas y ganchos del canopy.

 

No cabe duda que esta apacible ciudad es un buen sitio donde perder el stress durante el fin de semana.

 

¿Por qué ir?

Venga a Omoa para recorrer la Fortaleza de San Fernando de Omoa mientras un guía le explica los secretos de su construcción y su oscuro pasado como cárcel. Luego diríjase a algún restaurante para probar la gastronomía de la costa norte cuyos tintes garífunas le han dado tanta fama. La Sierra de Omoa, un reino que rebosa de flora y fauna, es uno de sus atractivos más interesantes. Aquí podrá hacer canopy, senderismo, nadar en las cristalinas aguas de sus ríos o hacer observación de aves. Omoa es un destino interesante y económico por descubrir

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Omoa es el destino perfecto para perderse unos días. Lo suficientemente pequeña, idílica y discreta. Se come buen pescado frito, buenas sopas marineras, rice and beans y tajadas de plátano. Se puede hacer canopy, visitar un buen zoológico, nadar en fríos ríos que bajan de la Sierra de Omoa o caminar por entre el verdadero bosque tropical húmedo. Muchos van a pescar con cordel en mano o caña de pescar desde la playa o simplemente a pasar un rato en la arena, bajo el sol, en cualquiera de sus playa (muchos prefieren ir hasta la aldea de Masca para pasarla mejor).

El espíritu de la ciudad

La historia nos señala a Omoa como uno de los puertos más importantes de Centroamérica durante la época colonial; por aquí salían las riquezas americanas rumbo al viejo continente. Hoy, Omoa es una sencilla ciudad costera de raíces mestizas y garífunas. Temprano por la mañana verá a las personas salir rumbo a sus trabajos en Puerto Cortés y San Pedro Sula; la mayoría de los habitantes de Omoa laboran en las ciudades vecinas. El día transcurre sin prisa mientras el mar continúa en su movimiento perpetuo. Sin embargo esta calma desaparece durante los días feriados como Semana Santa. Miles de veraneantes viajan hasta aquí en busca de plátano en tajadas, pescado frito, pan de coco y gifiti. Además vienen para disfrutar de las playas atlánticas y así escapar del intenso calor costero. Omoa es uno de los destinos más concurridos en la Semana Mayor y en los días feriados. Aunque la ciudad no tenga una gran infraestructura turística, sus atractivos persuaden a miles a venir cada año.

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