La Esperanza e Intibucá son uno de los bastiones más fuertes de los lencas; uno de los ocho grupos étnicos del país.
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La Esperanza e Intibucá

La Esperanza e Intibucá, dos ciudades gemelas unidas por un mismo pasado y un mismo futuro. Asentadas a 1,700 metros sobre el nivel del mar, ambas se convierten en una sola entidad ante los ojos de los foráneos: La Esperanza, la ciudad más alta de Honduras.

 

Para el mundo exterior puede ser una sola ciudad, sin embargo, cuando el viajero permanece un poco de tiempo en la zona se da cuenta de que existen diferencias notorias. Cada una de las ciudades posee su propio alcalde, su iglesia católica y hasta su mercado.

 

Intibucá es cabecera de municipio, La Esperanza es cabecera de su municipio y de todo el departamento. Mientras Intibucá mantiene una población predominantemente lenca, La Esperanza es mayoritariamente ladina (mestiza). Curiosamente, comparten el Parque Central.

 

Sin embargo, todas estas diferencias pasan inadvertidas para el viajero que apenas llega. No existen límites señalados entre ambas y lo primero que se percibe es una sola ciudad con un clima extraordinario, dedicada al comercio, al cultivo de papas, moras, fresas, duraznos, manzanas y maíz (el departamento de Intibucá es el mayor productor de papa del país). La producción de textiles y la alfarería en barro blanco son otros de los principales rubros del pueblo lenca. Estas artesanías se unen a nuevas alternativas de ingresos como la elaboración de vinos, las frutas en almíbar y el turismo rural. Todo parece indicar que las dos ciudades gemelas comienzan a labrarse un nuevo futuro.

 

 

¿Por qué ir?

La fría ciudad de La Esperanza es uno de los últimos baluartes de la etnia lenca; una civilización prehispánica cuyo poderío se asentó en la zona central de Honduras. Las reminiscencias de esta civilización (muy presente en su sabrosa comida, creencias, vestimenta y costumbres) atraen a los viajeros hasta La Esperanza. Los hermosos paisajes montañosos y el clima frío le convencerán de pernoctar.

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La Esperanza e Intibucá son quizá los nuevos destinos a tomar en cuenta cuando viaje por Honduras. Su clima templado es toda una bendición y con toda seguridad tendrá que dormir muy arropado por las noches. Luego, si desea un verdadero contacto con la cultura lenca, no deje de visitar los telares en la aldea El Cacao o el mercado central de La Esperanza. La gastronomía de esta zona es totalmente distinta al resto de Honduras; una oportunidad de degustar sabores auténticamente mesoamericanos. ¿Algo más científico e inexplorado? Vaya al bosque enano o al Cerro de Los Hoyos…preguntas todavía sin respuesta.

El espíritu de la ciudad

¿Cómo es La Esperanza e Intibucá? Mucha gente se pregunta eso constantemente y es porque han sido destinos mantenidos en el anonimato durante muchos años. Alejadas de las grandes ciudades más modernas debido a las distancias y las malas vías de comunicación, las poblaciones gemelas se mantuvieron calladas, casi silenciosas. Ahora todo comienza a cambiar. Los festivales del vino, el choro y la papa son espectáculos que atraen cientos y cientos de turistas. Mismos que han comenzado a pregonar las bondades de una región todavía sin problemas de seguridad, con un clima envidiable, buenos vinos y frutas. Además, los textiles lencas comienzan a ser considerados como lo que son, verdaderas piezas inigualables llenas de colorido y autenticidad. Añada el amable lector un sinfín de destinos de naturaleza todavía poco explorados y encontrará un espacio lleno de oportunidades para la aventura y el contacto cultural con la etnia lenca.

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