Candelaria, Lempira una joya arquitectónica llena de gracia

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Candelaria es una joya arquitectónica que pertenece al departamento de Lempira. Es un lugar pintoresco lleno de gracia, ya que los detalles de las edificaciones coloniales sobresalen y es difícil de obviar, como la forma de la construcción y distribución de barrios que están alrededor de la plaza principal.

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En este destino los turistas encontrarán dos hospedajes cómodos y varios comercios pequeños para dar una experiencia única en la visita.

Por otro lado, Candelaria se encuentra a 96 kilómetros de la ciudad de Gracias, así usted aprovecha a conocer dos destinos en un mismo viaje.

Foto por: Elisa Ramos.

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Candelaria un tesoro arquitectónico de Honduras

En un inicio este pintoresco pueblo fue llamado “Joconguera”, que en lengua indígena significa “agua de los jocones”. El pueblo era llamado así en honor al jocón, un arbusto de hojas muy verdes y de nutrida sabia blanca que florea en invierno en el mes de mayo y produce olorosas flores amarillas, y es un árbol muy abundante en la zona.

Posteriormente fue bautizado con el nombre de San Francisco de Jocoguera en honor al Santo Patrono San Francisco de Asís.

Foto por: Elisa Ramos.

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El puente sobre el Río Pichigual

Una de la joyas que causa admiración en lo viajeros en este destino es el puente sobre el Río Pichigual. De acuerdo a la historia en 1932 el alcalde Don Mártir Laínez contrató los servicios del albañil Juan Corea Isaola, quien había aprendido su oficio en El Salvador, y así construyera un puente sobre el Río Pichigual, ya que cuando este crecía impedía el paso de personas con animales que se dirigían al otro lado a realizar sus tareas cotidianas, principalmente agrícolas y comerciales. Fue así como se comenzó la obra del puente.

Foto por: Lempira Viajero.

Cabe mencionar que, Juan Corea Isaola apoyo a cuatro albañiles salvadoreños quienes desertaron a los pocos días porque no aguantaron el frío. Las hamacas que cada uno colgaba en las vigas de la casa y los perrajes en que se envolvían eran insuficientes para resistir las heladas nocturnas en Candelaria.

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La obra tenía que terminarse y Juan Isaola la continúo con un solo ayudante. Él fabricaba los ladrillos escogiendo el mejor barro, al que agregaba estiércol de mula o de caballo, para quemar el barro ya moldeado usaba estiércol de vaca, zacate y leña. El puente fue construido utilizando el sistema de los antiguos arcos romanos, y cabe mencionar que, aún está en servicio y tiene una longitud de 53 metros distribuida en dos arcos.

Información por: José Armando Ramos

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