Vino de coyol, una delicia de las pampas olanchanas

Olancho es un departamento de Honduras que resalta por tener la mayor extensión territorial, una producción agrícola abundante y por su espesa vegetación que es el hogar de muchas especies silvestres. Además la amabilidad de su gente,  su gastronomía y su tradicional vino de coyol, hacen aún más atractivas las pampas olanchanas.

El vino coyol se obtiene del tallo de la palmera que lleva el mismo nombre. Esta palmera es de mediana altura, comúnmente crece en las zonas tropicales de América. Su fruto también se llama coyol y es una pequeña fruta de forma esférica que contiene una almendra de la cual se puede extraer aceite.

Autentico sabor olanchano

La elaboración de este vino es una de las tradiciones más arraigadas de los olanchanos. Pues este se elabora desde hace muchos años en diferentes municipios como Santa María del Real, Dulce Nombre de Culmí, Juticalpa, Catacamas, Campamento y entre lugares.

Tanta ha sido la popularidad que ha ganado esta bebida que este año se celebró el tercer Festival del Vino de Coyol en la ciudad de Juticalpa, Olancho. Durante esta celebración los visitantes pudieron degustar del vino en sus diferentes presentaciones, incluso en forma de charamusca y paleta helada.

Esta bebida posee un peculiar sabor que varía según el momento en el que lo tomemos. Si tomamos directamente de la palmera con una pajilla de bambú, su sabor es exquisitamente dulce, y entre más vieja o madura sea la planta más intenso es su dulzor.

Por otra parte, si consumimos el vino ya extraído y embotellado su sabor cambia y se vuelve un poco amargo. Cabe mencionar que el vino extraído se fermenta y se convierte es una bebida alcohólica.

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¿Cómo se prepara?

Los olanchanos preparan la bebida de una manera sumamente sencilla. Lo primero que hacen es calcular que la palmera tenga de 10 a 15 años de edad, si tiene más años es aún mejor. Una vez determinada su madurez se corta el tallo y se coloca horizontalmente en el suelo. Luego de esto se hace un agujero u oquedad en el comienzo del follaje, es por esa oquedad por donde sale el vino de coyol que tiene un color blanco y un sabor dulce muy intenso.

Las personas pueden beberlo ahí mismo con ayuda de una pajilla de bambú llamada carrizo o pueden extraerlo y colocarlo en una botella para su fermentación. Incluso pueden elaborarse charamuscas y paletas heladas de vino de coyol, solo será necesario agregarles azúcar y congelarlas.

Cada tronco de coyol produce aproximadamente 60 o 70 botellas y cada botella tiene un precio de entre 70 y 80 lempiras, un precio accesible al alcance del bolsillo de todo aquel hondureño que quiera degustar ese sabor olanchano.

¡Olancho es la tierra del vino del coyol!

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