Maicena El Bebé, tradición de generaciones

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La maicena es un producto que, probablemente, la mayor parte de hondureños han utilizado. Ya sea para disfrutar su sabor con un rico atol o como ingrediente en algunas recetas, entre ellas la sopa de gallina, la maicena ha trascendido generaciones. Muchos inclusive la han utilizado para remedios caseros como curar sarpullido y pañalitis.

Maicena El Bebé, conocida comúnmente como maicena, nace en 1933 como el primer producto de lo que en un futuro se convertiría en Copán Industrial.

Inicios

El Dr. Ricardo Pineda Tábora buscaba realizar algún tipo de negocio que fuera un poco rentable, y que ayudara al desarrollo de Santa Rosa de Copán. Aprovechando la producción de maíz que recibía su madre, el Dr. Pineda comenzó a realizar sus ensayos para la producción de maicena. En las primeras pruebas, el maíz era molido en piedra de moler.

Luego de varios intentos, con mucha dificultad y la ayuda de un molino de origen mexicano denominado, se comenzó nuevamente a moler. El resultado de esta molienda era colocado en ollas grandes de barro, luego se secaba en láminas al sol. La producción apenas alcanzaba para 50 “paquetitos” o menos. Poco tiempo después se logró comprar otro molino, cuyo valor en esa época era de L 7.50.

La tarea no era fácil, la pobreza en que vivía en ese tiempo el Dr. Pineda y su familia, sumado con el inconveniente de no tener bancos en la ciudad, fueron factores que hacían muy difícil avanzar. Pero esto no doblegó su proyecto, él continúo trabajando muy duro.

Miembros de la tercera generación del visionario médico, explicaron a Honduras Tips que él tuvo un momento de tristeza. “La maicena que se preparaba no quería ser comprada por nadie por la única razón de ser hecha en la ciudad”, recuerda la nieta del Dr. Pineda, Eloisa Pineda Escalante. Poco a poco la maicena se ofrecía a L 1.00 la docena de paquetitos de 2 onzas, y aun así le fue difícil venderla.

La lucha continuaba y aunque era muy difícil para el Dr. Ricardo, él era un incansable luchador y debido a ello, no cesaba. “Siempre tuvo la fe y la esperanza de que algún día la gente conocería, apreciaría y comprendería que también en nuestra tierra Santa Rosa de Copán, se podían hacer muchas cosas, entre ellas la maicena El Bebé”, puntualizó.

La maicena conforma el éxito de la empresa Copán Industrial.

El giro

El señor Juan Bueso de La Esperanza, Intibucá, fue el primer cliente en comprar 100 paquetitos. Él los adquirió a L 4.50; posteriormente Casa Bueso compró toda la producción, que por cierto tuvo que ser duplicada. Bueso comenzó a enviar este producto a San Pedro Sula, ciudad en donde tuvo aceptación y gracias a ello se logró expandir hasta Tela y La Ceiba.

Para la zona de Occidente, los hermanos Bueso (Emilio y Juan), fueron los primeros en ordenar 500 paquetitos, éstos tuvieron muy buena aceptación en el mercado.

Por motivos políticos, el Dr. Ricardo tuvo que emigrar a El Salvador, por lo que su esposa Elisa Escalante de Pineda tuvo que quedarse sola por varios años, y luchando al frente del negocio. Con muchos sacrificios y con la ayuda de su hija mayor Inés, lograba producir 125 paquetitos diarios. El esfuerzo era familiar y la ayuda de sus hijos menores salió a la luz. En ese entonces, Jesús Antonio, María Judith y Juan José, destusaban y desgranaban el maíz.

Retorno
Luego de 4 años en El Salvador, el Dr. Pineda regresó a Santa Rosa de Copán con mayor entusiasmo de aumentar la producción. Una ventaja es que para ese entonces ya se había fundado el Banco de Occidente en la ciudad. Esto daba la esperanza de aumentar la “fabriquita”, como cariñosamente le llaman su generación actual.

El señor Juan Bueso ofreció un pequeño pero robusto motor a gasolina, que sirvió para el primer molino motorizado. A partir de allí se comenzó a moler 1 quintal de maíz diario. Para este tiempo la carga de maíz costaba L 4.00. Con esto aumentó la producción, y de ello se tuvo que contratar 2 empleados para ayudar a moler y también para hacer las cajitas de empaque de la maicena.

Maicena portada

Al Dr. Pineda le ofrecieron una empacadora para la maicena, la cual no quiso comprar pues argumentaba que no podría ayudar a brindar trabajo a la gente de su pueblo. En la “fabriquita”, la fuerza laboral se componía mayormente por mujeres. Tradicionalmente ellas emigraban de Santa Rosa de Copán debido a la falta de trabajo, pero con la fábrica de maicena, la situación cambió.

Orgullo santarrocense

El médico emprendedor quería mucho a su “Santa Rosa”. En muchas ocasiones, fue motivo de disgusto cuando él trataba de persuadir a sus compañeros, para que se quedasen e hicieran algo por su pueblo; sin imaginar lo pronto que sucedería, les decía que algún día la maicena sería orgullo de sus hijos, pueblo y paisanos.

Con la producción en mayor escala de maicena, nace Copán Industrial en 1965. El éxito de este producto pronto se acompañó de otro que se ha convertido en un orgullo nacional, Copán Dry. El proceso único de empacado de la maicena, aún conserva la visión original del trabajo que las delicadas manos de las mujeres santarrocenses vienen realizando desde su creación. Actualmente producen también agua purificada.

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