El pequeño mundo de Bob Lehman

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En Honduras existen aproximadamente 700 especies de mariposas diurnas y entre 6,000 y 8,000 mariposas nocturnas. Y si le gustan las comparaciones, en todo Estados Unidos viven alrededor de 11,000 especies distintas.  Así que, tomando en cuenta las diferencias de tamaño, es innegable que poseemos una enorme riqueza natural, todavía sin conocer.

Quien sí lo ha sabido desde hace mucho tiempo es Robert Lehman.  Bob, como todos lo llaman en La Ceiba, lleva una vida enseñándonos a  conocerlas y quererlas; una pasión que comenzó desde que era niño y gustaba de observarlas en los bosques de  su natal Ohio.  A los 19 años, vino a Honduras para trabajar en el desarrollo de la comunidad de Tocoa, Colón. Después de dos años, se regresó a su país para graduarse de maestro en Educación Primaria. El destino lo trajo nuevamente en 1968 a esta nación centroamericana, y ya nunca más regresó.

Primero trabajó en Tegucigalpa y San Pedro Sula, antes de asentarse en  La Ceiba, finalmente, en 1977. Su trabajo en escuelas secundarias bilingües siempre fue acompañado por su pasión de fines de semana, en las montañas que estuvieran a la mano.

Tras muchos de años de colectar aquí y allá, armó su primera colección; misma que donó al Instituto Smithsonian  en Washington D.C. Una contribución científica que ha servido enormemente a todos los especialistas en mariposas de todo el mundo.

En 1994, Bob decidió empezar una nueva colección, la cual ahora suma cerca de 7,000 mariposas y más de 4,700 insectos de otras órdenes; todos de Honduras. A ellos, se suman alrededor de 4,000 mariposas y otros insectos de más de 110 países, que ha logrado intercambiar con coleccionistas de todo el orbe. Una cantidad asombrosa para tratarse de un coleccionista particular sin ayuda del Estado.

El Museo de  Mariposas y Otros Insectos es el museo privado más grande en su género y uno de los más visitados de toda Honduras. De todas las mariposas que el país posee, usted puede apreciar en él cerca de 2,400 ejemplares; esto representa un esfuerzo enorme, mantenido solamente por el deseo genuino de apreciar, por un momento, la extraordinaria belleza de Honduras.

Abierto de lunes a sábado, de 8 de la mañana a 5 de la tarde, el museo es una visita obligada en su próximo viaje a La Ceiba. Una módica cuota de entrada permite el mantenimiento de la institución y los viajes de estudio a las montañas y selvas.

El trabajo realizado por Lehman, es una muestra más del infatigable espíritu de aquellos que han llegado a conocer y apreciar, la grandeza de este pequeño país. Una grandeza que  como en este caso, viene en presentaciones pequeñas y con alas.

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