Una tradición de fe y buena voluntad entre pueblos

Del 4 al 16 de diciembre, en Gracias, Lempira se celebra la feria patronal de Santa Lucía y dentro de esta celebración, se lleva a cabo el guancasco entre Santa Lucía y San Sebastián, del 12 hasta culminar la feria. La procesión de la imagen de San Sebastián, patrono de este barrio, a la iglesia de Santa Lucía se desarrolla el 12 de diciembre. En solemne comitiva, se traslada a la iglesia del barrio Mexicapa para “encontrarse” con la representación de la patrona de esta localidad.

El evento comienza con una alborada en el 13 de diciembre y quema de pólvora el 14, en un ambiente de celebración y música. La procesión de regreso a San Sebastián se lleva a cabo el 16 de diciembre.

 

Raíces de los guancascos

El el tiempo previo al descubrimiento del continente americano y la llegada de los españoles a Honduras, el pueblo Lenca representaba el grupo indígena de mayor tamaño en el país, situados en el occidente y regiones centrales de lo que ahora es territorio hondureño. A pesar de compartir su lengua y tradiciones, las diferencias culturales entre grupos de Lencas generaba cierto nivel de conflicto entre sus cuatro grupos principales.

Guancascos (con su raíz en la palabra lenca para hermandad – “guan” – y el vocablo “casco”, que significa “fe, paz” en pipil) eran una especie de tregua entre pueblos, una alianza temporal para establecer un grado de convivencia. Con la conquista y la adopción de nuevas religiones, idioma y tradiciones, el guancasco se convirtió en lo que se celebra hoy en día: un intercambio y celebración entre los habitantes de dos comunidades en función de reafirmar lazos de amistad.

En la actualidad, los guancascos involucran bailes y música, además de una ceremonia religiosa. Consisten en visitas recíprocas de santos patrones religiosos de diferentes comunidades, siendo el guancasco de Gracias y Mexicapa uno de los más conocidos del occidente de Honduras. Los Gracianos, o “villanos” de la tradición (provenientes de la “Villa” de Gracias), hacen una larga procesión cargando la imagen de San Sebastián hasta el barrio de Mexicapa, para que “visite” a la Virgen de Santa Lucía.

 

Protocolo

La procesión la encabezan autoridades religiosas del pueblo, conocidos como Mayordomos, figuras sobrevivientes de antiguos sistemas de mando. Van acompañados de representaciones que se conocen como “Danzantes” y “Negros” y también por un “Monarca”. Un Músico toca piezas musicales heredadas del Viejo Mundo y se recitan recita diálogos antiguos entre los participantes.

Los Gracianos, o “villanos” de la tradición (provenientes de la “Villa” de Gracias), hacen una larga procesión cargando la imagen de San Sebastián hasta el barrio de Mexicapa, para que "visite" a la Virgen de Santa Lucía. Fotografía cortesía de Mancomunidad Colosuca.

Al llegar a San Sebastián, se lleva a cabo una misa, inlfuencia también de la Conquista, seguida por un “encierro”, en que los involucrados celebran una fiesta cerrada al público, donde festejan hasta el amanecer. Al día siguiente, nuevos bailes se realizan en honor de las principales autoridades de Mexicapa, quienes en retribución convidan a los danzantes de Gracias a un tradicional plato de estofado.

 

Tradición anual 

A incios de enero, la visita será retribuida y Santa Lucía visitará a San Sebastián en Gracias, sellando la alianza por un año más, como ha sido tradición por siglos.

Esta celebración auténtica de Honduras es una de las muchas tradiciones que marcan lo único y maravilloso de la cultura hondureña. Los guancascos son una ventana al pasado, una puerta para poder apreciar la riqueza cultural del país (tanto para hondureños como para visitantes) y una costumbre que se debe conservar para futuras generaciones.

La tradición del Guancasco ha pasado de generación en generación por siglos.

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