5. El Piligüin
Acercándose el final de día puede disfrutar del atardecer desde algún mirador de la zona. Ver la puesta de sol es una experiencia hermosa y gratificante, un broche perfecto para celebrar el Día de la Madre, y el mejor lugar es El Piligüin, es una aldea de Francisco Morazán, repleta de flores y rodeadas de verdes montañas, junto a un manantial de aguas cristalinas. Sobre todo, es el lugar donde se descubrió la Virgencita María en 1747.
Esta aldea salta por su paisaje a la vista como una magnifica postal: sus casas sencillas de extensos patios, y en su interior cocinas olorosas a leña de pino, hace contraste con las verdes colinas.

