Comayagua: Ciudad de las máscaras

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El origen de las enigmáticas caretas se diluye en el andar de los siglos. Se cree que sus inicios estuvieron fuertemente ligados con la religión. Esta historia se  vuelve repetir con la  tradición de máscaras del imperio colonial de  Comayagua; un legado proveniente de la “tierra del flamenco”, vertido sobre  las creencias de los nativos del valle. El colorido rito  posee un  sincretismo religioso que lo torna aún más interesante.

La obra teatral “El Baile de los Diablitos” o “El Martirio de San Sebastián” sigue  presentándose por más de tres siglos  en el atrio de la Catedral de Comayagua, todos los febreros de cada año. La obra narra la historia de San Sebastián, un capitán de la guardia pretoriana romana  que se convierte al cristianismo  y por ello es  torturado y martirizado hasta su muerte. El papel de los burlescos “diablitos” en la obra podría interpretarse como las tentaciones y demonios que atormentan a San Sebastián.

“Los diablos” son personajes visualmente muy simpáticos y con sus máscaras deslumbrantes, dan vida a la obra. Sus antifaces tienen forma  humanoide, quizás  un tanto exagerada y caricaturesca. Realmente es muy curioso observar los rasgos europeos en las máscaras, como la boca fina y la nariz alargada. Pero a su vez clara está, la apariencia indígena con sus  pómulos salientes y labios gruesos.

Los grandes artesanos de máscaras de Comayagua ya han fallecido como don Trino Rubí, pero existe una nueva generación de jóvenes artistas emergentes que están interesados en seguir fortaleciendo su idiosincrasia comayagüense. Quizá así la antiquísima costumbre de máscaras logre perdurar un par de siglos más.

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Lo invito a que se dé un tour por el Museo de Antropología e Historia en la ciudad colonial de Comayagua, para que conozca la historia “tras bambalinas” de las máscaras de los “diablitos”. En mi experiencia personal, fue como entrar en  sintonía con nuestra verdadera esencia, un puente físico que nos conecta a nuestro pasado intangible.

“La máscara desde la antigüedad, es poseedora de un carácter mágico, porque tenía el poder, no solo de disfrazar sino transformar a quien la llevara”. Marco Antonio Zapata

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