Historia de un ave: Ginger, la guacamaya que aprende a volar

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Ginger es preciosa, no es una adulta, pero la envergadura de sus alas y los vibrantes colores que caracterizan a las guaras rojas son todo un espectáculo, que hoy sería imposible disfrutar si no hubiera sido rescatada.Ginger vive en Macaw Mountain, un parque de aves y reserva natural ubicada en Copán Ruinas, donde recibe amor y cuidados como un bebé en sus primeros meses de vida.

Personal de Macaw Mountain la rescató el 2 de julio de este año en el Parque Arqueológico de Copán Ruinas, sus padres la abandonaron, y era uno de los tres polluelos que nacieron de esa pareja de aves, los otros dos si fueron acogidos por sus padres.

Según Franklin Cantillano, administrador de Macaw Mountain, este comportamiento de abandonar a un polluelo puede pasar en algunas parejas de guacamayas que ponen tres huevos, escogen a los primeros polluelos y al último lo abandonan por ser débil o por no tener capacidad para criar a los tres polluelos; “esto pasa porque los huevos no revientan el mismo día, tienen dos días de diferencia, entonces los padres pueden ver cuáles nacieron primero y así darles prioridad a ellos por considerarlos fuertes”, detalló, y aclaró que no siempre se da este comportamiento, “hay parejas que crían a los tres polluelos”.

Pero Ginger corrió con la suerte de ser adoptada por Myurial Ferrera, guía del parque, quien la ha criado como a una hija.

La vida de Ginger

Cuando el personal de Macaw Mountain la localizó, Ginger estaba deshidratada y sin el peso adecuado, por no haber sido alimentada por tres días.

Los cuidados de Ginger consistieron en alimentarla cada tres horas durante la primera semana, cada cuatro horas durante tres meses desde la segunda semana y tres veces al día desde los tres meses hasta la actualidad, “dentro de unos días solo será alimentada dos veces al día”, señaló Cantillano.

También se cuidó su temperatura corporal, “las guacamayas desde los primeros días después de su nacimiento crecen el 10% de su peso corporal de adulto, por lo tanto la temperatura juega un papel importante en su desarrollo”, explicó nuestro entrevistado.

Es por ello que Myurial, su madre adoptiva, llevaba a Ginger a su casa a pasar la noche y por el día estaba en el parque.

Su madre adoptiva

Myurial Ferrera es una licenciada que se encarga de los polluelos que la gente le dona a Macaw Mountain, y los cuida hasta que tienen un crecimiento óptimo para ser liberados. Ginger será liberada dentro del parque ya que fue criada con contacto humano desde su nacimiento. Myurial es la única madre que Ginger conoce, en las fotos se ve a la guacamaya que se recuesta en su hombro y extiende sus alas como un abrazo, es una consentida y sabe que ella la protege. “Me gustan los animales y mi experiencia de madre con mi hija me dio el instinto de poder brindarle a Ginger la protección que necesitaba”. “Esta es una de las experiencias más bonitas y productivas que he tenido, ya que aprendí a diario sobre el comportamiento y crecimiento de una guacamaya y pude ver de cerca todos sus cambios físicos”, expresó Myurial.

La madre adoptiva de Ginger es nativa de La Mosquitia, donde habitan la mayoría de especies de guacamaya, y esto “fue significativo personalmente ya que pude compartir la experiencia empírica de mi niñez y a la vez aprender cosas nuevas de estas aves”. Ginger ya vuela, y Myurial es su guía desde tierra, lo que para ella es una satisfacción porque refleja que ha hecho un buen trabajo.

Tomado de El Heraldo Honduras

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