La frase “paremos en Sigua para comer” es para muchos viajeros un punto sobreentendido del itinerario.
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Siguatepeque: el corazón de Honduras

Por Dany Barrientos

¡Bienvenido a Siguatepeque!  Una ciudad en el centro de Honduras y la segunda localidad más grande del departamento de Comayagua. Esta es la ciudad del viajero, del pino y del alcitrón, donde lo lenca se mezcló con lo español.  Un sitio que muchos hemos transitado, pero pocos han explorado. Sin embargo, “Sigua” tiene atractivos que entretienen.

Siguatepeque (que significa “cerro de mujeres” en lengua nahuatl) tiene una población descendiente de lencas y todavía conservan algunas de sus tradiciones. A solo cinco minutos de la carretera Panamericana encontrará El Porvenir; una aldea donde la tradición lenca de alfarería sigue en pie. Aquí podrá pasar una tarde de compras y sí,  hasta recibir una lección en el torno.  Los alfareros tienen un carácter amable, como muchos en Siguatepeque, lo que hace que las pláticas fluyan naturalmente.

Si en vez de platicar prefiere observar, entonces vaya al mercado; una buena manera de conocer un lugar es visitando el mercado. Cientos de campesinos se reúnen todos los jueves y sábados en el Mercado San Juan para vender sus productos agrícolas. La actividad agrícola es uno de los motores económicos y en San Juan se puede constatar. Recorra el mercado, que es bastante seguro, para ver el vaivén de los campesinos, el regateo de los compradores y comer fruta fresca cultivada en las aldeas cercanas.

“Sigua” es la sede de Escuela Nacional de Ciencias Forestales (ESNACIFOR) que es el centro educativo forestal más importante de Honduras. ESNACIFOR  monta La Feria Nacional Forestal durante la última semana de mayo. La feria expone productos extraídos de los bosques hondureños, desde miel hasta muebles de maderas nobles; todo en medio de charlas, eventos deportivos y musicales.

La Ciudad de los Pinos está a igual distancia de las dos principales urbes del país; se interconecta con ellas por la carretera más importante del país, la Carretera Panamericana. La línea de concreto, que tanto desarrollo trajo a la ciudad, enfila un sinfín de restaurantes donde parar por un plato de comida es casi un ritual de viaje. La frase “paremos en Sigua para comer” es para muchos viajeros un punto sobreentendido del itinerario. En estos locales comerciales podrá comer comida tradicional hondureña así como comprar lo mejor de nuestra repostería y panadería típica. No deje de degustar el alcitrón, el dulce más representativo de Siguatepeque.

Los bosques de pino, que propician el clima tan benigno de la ciudad, adornan todo el paisaje.  Los pinares también prestan su nombre para la festividad más importante, El Festival del Pino. Este año el Festival del Pino se lleva a cabo entre marzo y abril de cada año e incluye exposiciones de fotografía, dibujo, noches culturales, conciertos populares y de piano para culminar con un paseo campestre a los bosques pino de la ciudad. La mejor época para visitarla es durante esta festividad. ¡Siguatepeque es una ciudad por descubrir!

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