Puerto Cortés y Omoa son dos ciudades que ofrecen playas, cultura, gastronomía, deportes de aventura y naturaleza.
RETORNAR

Guía del buen viajero: Omoa y Puerto Cortés

Por Dany Barrientos

Puerto Cortés y Omoa son dos ciudades en la parte atlántica del país que tienen un buen potencial turístico; ambas ofrecen playas, cultura, gastronomía, deportes de aventura, arqueología y naturaleza. Para reforzar este punto, hemos seleccionado las mejores cinco actividades para hacer cuando esté pensando escaparse de la rutina.

La laguna de Alvarado en Puerto Cortés. Marcharse de Puerto Cortés sin ir a la laguna de Alvarado es un sacrilegio. El paseo por el bosque de mangle, los pescadores en sus botes artesanales además de la magistral vista colaboran para crear una buena experiencia. Formado con los afluentes de los principales ríos del departamento, esta laguna es el hogar de muchas aves acuáticas y de manglar. Pídale a su balsero ir al “Canal de Chamber”; una de las secciones más interesantes por su vegetación y fauna. Vaya al atardecer, no solo para ver el ocaso sino para observar el regreso de las aves para descansar en el bosque.

Parque Ecológico Infantil San Ignacio en Omoa. El Parque San Ignacio es una gran reserva forestal privada que comenzó discretamente y que ahora cuenta con un zoológico con animales de varios continentes; hay búfalos acuáticos de India, boas albinas de América del Sur, jaguares, monos y muchas aves. También podrá caminar por los senderos, nadar en la playa o pescar en lagunas artificiales. Deslícese de un tobogán hasta caer en una de sus piscinas para aliviarse del calor costeño. Encontrará unas cabañas donde pasar la noche por precios razonables.

La comunidad de Bajamar, Puerto Cortés. La pequeña y pacífica Bajamar es una villa garífuna a veinte minutos del centro de Puerto Cortés. Bajamar tiene algunas de las mejores riberas del departamento; el mar tiene un oleaje seductor y las playas suelen estar bastante limpias en verano. Recupere sus energías deleitando sus pupilas gustativas en alguna de las champas paralelas a la playa. Ahí le servirán autentica comida garífuna como casabe, machuca, pan de coco, tabletas de coco, sopas de mariscos y el legendario pescado frito. ¡Bajamar es buena playa y mucha comida! No olvide probar el gifiti; la fuerte bebida festiva garífuna.

“El Castillo” de Omoa.  La fortaleza de San Fernando de Omoa, conocida como “el castillo”, es la edificación colonial más llamativa de la Costa Norte. Construida en parte con restos de coral, “El Castillo” fue diseñado para defender los barcos cargados con las riquezas extraídas de las minas que zarpaban de aquí rumbo a España. Con el tiempo, San Fernando fue abandonada para luego convertirse en una cárcel tenebrosa. Hay historias de fantasmas, ruidos extraños y torturas extremas que le serán contadas por un guía. Un pequeño museo aledaño le terminará de dejar saber todo lo necesario sobre Omoa y su papel como el puerto más importante de Centroamérica durante la Colonia.

Canopy en Omoa. Vístase cómodo cuando vaya a Rawacala Eco Aventuras porque este es “el sitio” donde ejercitar al aventurero que lleva adentro. Aquí esta una de las líneas de canopy más largas de Honduras con casi 700 metros que lo conducirán por entre el frondoso bosque tropical nublado de la Sierra de Omoa; el diversísimo tour de canopy incluye una caminata por la montaña. Colgado de un cable, podrá observar toda la Bahía de Omoa. ¡No hay mejor paisaje que esta vista! Hay tours para observación de aves, caminatas largas por el cañón del río Piedra Mucle y sitios propicios para acampar en el denso bosque. Finalmente sus guías lo llevarán a  nadar en la poza formada por una caída de agua cristalina.

Más fotografías…

 

Comentarios