Por Arturo Sosa
Una piedra de moler indígena por aquí; por allá, una “piedra de rayo” (en realidad, una hachuela de piedra). Cerca una estufa de leña de finales del 1800, muy próxima a una cámara fotográfica de principios del siglo XX. Sume cinco o más décadas de explorar, investigar, colectar, proteger y tendrá una de las colecciones privadas más ricas y eclécticas del país.
Don Rufino Galán ya traspasó la octava década de su vida; una vida dedicada a proteger el pasado de Trujillo. Comenzó a coleccionar desde que era joven; inició con piezas precolombinas, posiblemente pech, para luego continuar con objetos de la época colonial, la independencia y los albores del siglo XX. Su colección privada, debidamente registrada ante el Instituto Hondureño de Antropología e Historia, es sin duda, una de las más grandes y variadas del país.
Ubicado a pocas cuadras del antiguo cementerio de Trujillo (quizá una rara coincidencia), el museo del señor Galán contiene sin lugar a dudas, varios miles de piezas. Desde restos de aviones caídos (restos grandes vale la pena señalar) y antiguos faroles, pasando por huesos de animales prehistóricos, espadas y cañones coloniales o simplemente, cartas y fotografías de antiguos personajes nacionales.
Rufino Galán es uno de esos personajes que trascienden una vida. En la misma vida que se ha enfrentado a decenas de enemigos, algunos gratuitos, opuestos a su celosa actitud por preservar las fascinantes historias de los mil y un objetos de Trujillo y sus alrededores. ¿Qué lleva a un hombre a dedicar toda una vida en busca de recuerdos? Quizá, porque son más que recuerdos; son detalles que representan la historia de este rincón de Honduras.
Trate de visitar a Don Rufino la próxima vez que visite Trujillo. Vaya con tiempo y escúchelo, porque la mayoría de las piezas carecen de cédula que las explique. Sólo él, le podrá platicar de su procedencia e importancia. Es muy posible que usted ponga en duda algunas de sus historias; pero jamás dudará de la misión a la que ese hombre encomendó su vida. Por algo son los tesoros de don Rufino Galván…
Más fotografías…
- Cientos y cientos de piezas arrancadas a la tierra y al olvido.
- Un farol alimentado por aceite de ballena vuelve a brillar, ahora gracias a bombillos incandescentes.
- Enigmáticas piezas, posiblemente precolombinas, yacen esperando una descripción que resuelva su procedencia.
- Juan José Laboriel nació en el barrio Cristales, el 13 de julio de 1906. Emigró a México donde se convirtió en actor, actuando en películas como El Derecho de Nacer en 1966.
- Cincuenta lempiras cuesta la entrada al museo y el mismo Don Rufino, lo atenderá. Cientos de historias por escuchar.
- La vitrola todavía funciona; era de doña Rosa Lobo, madre del candidato presidencial del Partido Nacional.











Don Rufino tiene verdaderos tesoros en su museo. ¿Modesto? Tal vez pero despampanante en riqueza e historias. ¡Un must!
Recuerdo de niño visitaba el lugar con mis padres y hermano, era una parada segura cada vez que ibamos de paseo a Trujillo, los invito a conocer, Excelente Reportaje del lugar señores de Honduras Tips!
Vale la pena visitar ese museo tan lleno de valiosas piezas de nuestro pasado lejano y el reciente, asi como conversar con don Rufino, un buen trujillano, hombre con mucho conocimiento e historias interesantes acerca de cada una de las piezas de su colección.El gobierno nacional y el local deben ayudarlo a conservar sus valiosos objetos que son parte importante de la historia de Trujillo y de Honduras.
Hace 22 años lo visite la ultima vez…..ha pasado mucho tiempo….Un dia no muy lejano volvere a mi querido Trujillo.
vale la pena ir a visitar a don Rufino
Muy intresante el sitio. Saludos.